Arácnidos
Los arácnidos pertenecen al gran grupo de los artrópodos, animales con patas articuladas y esqueleto externo rígido que reemplazan periódicamente durante su desarrollo, mediante un proceso llamado muda, que les permite crecer en tamaño. Los arácnidos, se caracterizan por tener cuatro pares de patas y el cuerpo dividido en dos regiones; prosoma y opistosoma. A diferencia de los insectos no poseen antenas, ni mandíbulas, ni alas. El prosoma está especializado para la ingestión de alimentos y la locomoción; lleva un número variado de ojos simples, y seis pares de apéndices: los quelíceros (primer par), los pedipalpos (segundo par) y cuatro pares de patas locomotoras; los quelíceros y los pedipalpos están especializados para una enorme variedad de funciones en los distintos grupos, incluyendo manipulación y desgarro del alimento, defensa, percepción sensorial, y cópula. El opistosoma está especializado para la digestión, la respiración y la reproducción. Poseen una gran cantidad de estructuras sensoriales dispersas por sobre toda la superficie corporal, en la forma de pelos, hendiduras u órganos especializados, lo que los hace inmediatamente sensibles a cualquier cambio físico o químico producido en su entorno.
Existen 11 grupos de arácnidos vivientes, los más populares son:
1) las arañas
2) los escorpiones
3) los ácaros
Todos los arácnidos son animales primariamente terrestres y se han adaptado virtualmente a todos los ambientes y las formas de vida imaginables. Algunos ácaros han devenido acuáticos secundariamente.
La mayoría de los arácnidos son carnívoros, grandes predadores de otros artrópodos como insectos, e ingieren el alimento en forma líquida o semilíquida; predigieren los alimentos mediante la inyección de jugos gástricos sobre la presa y luego succionan el fluido resultante; muchos ácaros son parásitos de plantas y animales.
1) Arañas
Existen cerca de 39.000 especies vivientes descriptas. Más de 1000 especies están citadas en la Argentina y muchas de ellas habitan en el Área Metropolitana de Buenos Aires y sus alrededores. Las arañas han explotado con éxito prácticamente todos los ambientes terrestres, en cualquier latitud y altitud, algunas viven en relación a ambientes de agua dulce y otras incluso en áreas intermareales, cualquier lugar es propicio siempre y cuando haya algún ser vivo que pueda transformarse en su alimento.
Hay arañas errantes y arañas de tela, sedentarias. Las errantes no construyen trampas para cazar, utilizan la seda para trasladarse, para construir refugios temporarios u ootecas (sacos con huevos) y cazan al acecho. Las arañas de tela generalmente utilizan la seda para la construcción de trampas. Hay telas con forma de embudo, telas "sábana" horizontales, telas irregulares y la típica telaraña que es la llamada tela orbicular, geométrica o circular, construida solo por arañas de unas pocas familias.
Su distribución en tan amplio rango de hábitat y su abundancia las convierte en importantes predadoras de la fauna de insectos. Son especialmente útiles como controladoras de insectos plaga en campos cultivados.
Poseen glándulas de veneno que desembocan en los quelíceros. Con excepción de las especies de un par de familias, todas las arañas poseen glándulas de veneno pero solo un muy bajo porcentaje de ellas representa un peligro para el ser humano. En nuestro país solo tres especies son realmente peligrosas, una de ellas, la araña de los cuadros (Loxoceles laeta), convive con nosotros en la región metropolitana.
Su tamaño puede ser menor de 1 mm hasta sobrepasar los 25 cm con las patas extendidas.
En el opistosoma hay glándulas que producen una sustancia que, en contacto con el aire, se solidifica y se transforma en seda. Las glándulas desembocan en unos apéndices modificados ubicados en el abdomen, llamados hileras o hilanderas, y cuyo movimiento permite el tejido de la seda.
En líneas generales se puede reducir a 3 géneros de arañas cuyos venenos pueden causar la muerte en nuestro país, y ellas son la llamada araña de los bananos (Phoneutria ferox), la viuda negra (Latrodectus mactans) y la araña de los cuadros (Loxosceles laeta).
El cuarto puesto podría estar ocupado por las arañas Lycosa, que no son ni más ni menos que esas arañas de color gris o pardo, que se suelen ver corriendo alegremente por el pasto. También debería nombrar a las llamadas araña pollito (Migalomorfas de los géneros Acantoscurria o Gramostola) pero no generan riezgo de vida.
A continuación, presentamos características y fotografías de algunas de las especies anteriormente mencionadas.



2) Escorpiones o Alacranes
Estos artrópodos al igual que las arañas son considerados peligrosos debido a su dolorosa picadura, que en determinadas circunstancias puede legar a ser mortal. En la Argentina se encuentran prácticamente en todos lados, desde el altiplano hasta la selva misionera, y desde allí hasta el extremo sur de la Patagonia, predominando en zonas desérticas, semidesérticas y montañosas.
Debido a la peligrosidad de su picadura, el más importante sanitariamente hablando es el Tityus trivittatus.
Hay especies pequeñas, medianas y grandes, las que pueden alcanzas hasta 18 centímetros de largo. Son animales muy independientes en pocas oportunidades entran en contacto con otros individuos. Son de hábitos nocturnos en su gran mayoría y se encuentran en cuevas, grietas o rajaduras del sustrato. Pueden vivir hasta 15 años, y se calcula que entre el 92 y 97% de sus vidas pasan en sus refugios y que sólo las hormigas pueden hacerlos salir. Son muy resistentes a las condiciones físicas adversas, soportan el efecto del fuego pudiendo rehidratarse con facilidad. Resisten radiaciones ionizantes en un porcentaje 100 veces mayor a las que matarían al hombre. Su dieta se basa principalmente en insectos. Su visión es mala y se guían con ayuda del tacto, esencial para su supervivencia.
3) Acaros
Los dermatophagoides, nombre científico de los ácaros del polvo doméstico, son unos insectos microscópicos pertenecientes al orden de los arácnidos, la misma familia de las arañas y las pulgas. Existen en total 5 familias, divididas en 18 géneros y 48 especies. Pero las especies que producen alergia no son tantas: tanto el dermatophagoides pteronissimus, que es originario de Europa, como el dermatophagoides farinae americano los encontramos habitualmente en distintos ambientes de nuestro país, mientras que el blomia
tropicalis, como su nombre lo indica, vive en las regiones tropicales.
Estas son las características principales de los ácaros y de las alergias que producen:
Tamaño: son microscópicos e invisibles a simple vista, pero fáciles de inhalar. Miden entre un cuarto y un tercio de milímetro cuando están vivos, pero al morir se deshacen en micro partículas de 5 micrones que penetran en profundidad los pulmones. Su cuerpo es de color translúcido y compuesto en un 70% a 75% de agua. El ácaro necesita mantener ese porcentaje para reproducirse, y como no bebe agua, la absorbe de la humedad ambiental. A mayor humedad más se reproducen los ácaros.
Tiempo de vida: un ácaro puede vivir hasta tres meses en condiciones ideales, pero sólo 10 días si la humedad es inferior al 50% y la temperatura por debajo de los 258C. En cambio, la forma larvaria del ácaro puede esconderse en cualquier cavidad y sobrevivir varios meses con bajas temperaturas y humedad hasta que las condiciones le sean nuevamente favorables, de ahí que resulte tan difícil de eliminar.
Reproducción: durante su vida un ácaro hembra pone entre 25 y 50 huevos cada tres semanas. Esta es otra razón que lo hace difícil de eliminar. Se reproducen todo el año, pero mayormente en otoño al ser las condiciones más favorables.
Hábitat: en toda la casa, y principalmente en los ambientes donde se pueden alimentar (es decir donde haya polvo), y donde puedan vivir y reproducirse (en ambientes húmedos). Alfombras, tapizados, cortinas y sobre todo colchones y almohadas son su hábitat preferido. Un colchón doble puede contener hasta 2 millones de ácaros.
Alimentación: su plato preferido es todo lo que compone el polvo del ambiente: escamas de piel muerta, uñas, pelos de animales y plumas. Hay que tener en cuenta que un adulto pierde en promedio 1,5 gramos de piel muerta por día y que esto es suficiente para alimentar a 1 millón de ácaros.
Alergenos: las sustancias que generan alergia son las proteínas de la materia fecal de los ácaros, que permanecen en suspensión en el aire. Un ácaro adulto produce unas 20 partículas por día, lo que equivale a 200 veces su peso a lo largo de su vida. Por eso no basta con matar los ácaros sino que hay que eliminarlos del ambiente con personal especializado y mediante aspiradoras apropiadas.
Reacciones alérgicas: son esencialmente respiratorias: rinitis crónica e hiperreactividad bronquial, y también a veces hasta conjuntivitis. Además, una persona muy sensible puede desarrollar dermatitis en presencia de grandes concentraciones de ácaros.
Estudios científicos han demostrado que entre un 10% y un 20% de la población es sensible a los ácaros -proporción que crece día a día- y que estos insectos son responsables además del 50% de los casos de asma.